sábado, 4 de junio de 2016

Aceite Fuente Peña

Visitamos la Cooperativa San Juan en la ciudad de Jaén, capital del aceite de oliva.
El aceite, Fuente Peña, toma el nombre de un paraje típico de la ciudad y, además, han añadido un apellido, "El de siempre", con el que quieren destacar la tradición. Se trata de una marca de calidad certificada con Producción Integrada (API), que es un sistema de producción compatible con la protección y mejora del Medio Ambiente y la conservación del suelo y el paisaje, porque hace un uso racional de los recursos de la Naturaleza y reduce el uso de agroquímicos, consiguiendo un aceite de oliva virgen de gran calidad.


De la mano de Pepe, su presidente, recorrimos toda la almazara y nos explicó todo el proceso de elaboración de este gran producto, desde la recepción de la aceituna hasta el embotellado.
Hay que mencionar que las instalaciones son prácticamente nuevas y tienen una extensión de casi 5.000 metros cuadrados.
Comenzamos nuesta visita en el exterior, donde se encuentran las tolvas de recepción de aceituna. De ahí, se hace una primera limpieza aérea para pasar a continuación por agua para quitar todas las hojas e impurezas. De ahí pasan a las prensas para que salga el primer "zumo". Me resultó curioso las pequeñas montañas de hueso de aceituna que se reutiliza para combustible, parecido a los pellets.
En la bodega tienen unos depósitos de acero inoxidable gigantes, nada parecido a las del vino en las bodegas que estamos habituados a ver. Esta cooperativa tiene capacidad para 4 millones de litros. Y por último, la fase de embotellado y etiquetado.
Para elaborar Fuente Peña, las aceitunas proceden de olivares viejos y jóvenes de la sierra y la campiña, pero todas ellas de una misma variedad, picual.
No podíamos irnos sin hacer una pequeña cata de aceites. Y no sé si era por el hambre que ya hacíamos a esas horas, pero no quedó ni un trocito de pan para mojar en ese aceite de oliva virgen extra tan exquisito. Este aceite tiene un olor muy afrutado, un color con tonos verdosos y un gusto un poco amargo y picante.
Y con esto, no nos quedó otra que comprar unas botellas para disfrutar en casa.